Imagina que eres un rumor.
Si hace años, habías crecido en un pueblo, entonces ibas pasando de mano en mano y a medida que circulabas ibas cambiando. Eras un rumor camaleónico, volátil, que cambiabas según la imaginación de la persona que te sostenía. Para encontrarte, había que encontrar a la persona que participaba en tu creación momentánea. Que fueras de una manera u otra dependía de quién te acogía por un momento, para volverte a soltar, ya renovado, cambiado. Así, cada persona de la cadena te modificaba y añadía una parte de ella en tu historia.
Ahora imagina de nuevo que eres un rumor, pero han pasado los años. Ahora, tienes tu dirección propia. Has dejado de circular porque la gente viene a tu puerta a picarte. El que quiere saber de ti, se ha enterado que existes y te visita. Se ha dado el caso que has recibido millones de visitas. Personas de todo el mundo han venido a visitarte. Antaño eras un rumor camaleónico, que circulaba; hoy eres un rumor inmóvil, anclado.
Te preguntarás el porqué de esta historia que te cuento.
Piensa en la importancia de la reputación online. Toda esa información colgada en la red, localizada, con una dirección, que habla de ti, de un producto o de cualquier cosa. Y se queda ahí, en internet, esperando a que cualquier persona la encuentre. Personas que se mueven, que buscan y que encuentran.
Ha cambiado el foco. Si antes el rumor circulaba de boca en boca, se transformaba y se extinguía, ahora, en internet, el rumor queda fijo, registrado y somos las personas las que lo buscamos y visitamos. Qué paradoja que se le llame viral, verdad? seguimos creyendo que la información viral circula y sin embargo somos nosotros los que vamos detrás de ella buscándola. Y así estamos, con exceso de información y fuentes, y un trabajo enorme para seleccionar la calidad de los contenidos.
Puedes estar o no de acuerdo con esto que escribo. Pero lo que me importa son las implicaciones.
Cuáles son? pues sin ir más lejos, nos importa no sólo qué se dice, sino también quién lo dice. Se me ocurre pensar en lo que cobran algunos/as bloggers de éxito por actuar como prescriptores y hablar bien de sus 'love brands'. En internet podemos ir al origen de una opinión -en este caso, positiva- y premiarla.
El hecho de localizar el origen del rumor -el quién y el dónde-, contribuye a quitarle la etiqueta de 'rumor' a la información, ya que se disipan las dudas y la incertidumbre. Y eso es importante. Mi hipótesis es que en internet toda la información está localizada, podemos acceder al 'quién y dónde' y eso hace que aumente nuestra percepción de validez y calidad del contenido propagado.
Un ejemplo para entenderlo mejor. En Getxo (Vizcaya) hay 25 agentes antirumores con la misión de generar la duda ante el rumor: "Cuando escucho en la calle a alguien soltar una barbaridad, le pregunto: ¿Tú has visto eso? ¿Y dónde? ¿Quién había?"
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